lunes, 11 de febrero de 2013

Más vale prevenir... que curar.


Navegando hace unos días por la red, me topé con el “Informe sobre Robo y Pérdida de móvil en 2012”, que realiza la empresa CPP dedicada a la comercialización de seguros para móviles y servicios de asistencia. El 30% de las reclamaciones que reciben referentes a telefonía móvil, responden a robo o pérdida del terminal. También habla sobre otros ratios y porcentajes, pero no es el informe en sí, la motivación de este post.

Tras comenzar a leerlo, me vino a la cabeza, ¿Qué pasa si pierdo o me roban el teléfono? Nunca me lo había planteado, es más, sinceramente, no tenía código PIN desde el primer día que lo quité, por simple comodidad. Me di cuenta de que realmente lo que había tenido,era ¡¡mucha suerte!!

Cuando los terminales “sólo servían para llamar”, en caso de pérdida o robo, tras notar su ausencia, se llamaba a la compañía de telefonía para dar de baja la tarjeta SIM, rezando porque desde el extravío no se hubiera gastado mucho dinero, y en caso de ser un teléfono que te hubiera costado mucho dinero, denunciarlo a la policía, aunque sabías que muy raro iba a ser recuperarlo. El mayor trastorno que te causaba era la pérdida de todos los contactos de la agenda y en algunos casos el tener que cambiar de número de teléfono.

Pero pensándolo, si ahora ocurriera, no preocuparía tanto la pérdida de la agenda o cambiar de número, a fin de cuenta, todos nos comunicamos con nuestros contactos a través de varias vías como el correo electrónico o las redes sociales, sin tener en cuenta, la comunicación face-to-face, con la mayoría de las personas.  Sin embargo, si el terminal cayera en manos de alguien con no muy buenas intenciones, tendría acceso a mi correo electrónico, mis cuentas en las redes sociales y de la universidad, información de cuentas bancarias y tarjetas de débito/crédito entre otras muchas. Vamos que si quisieran, podrían suplantar perfectamente la identidad del legítimo propietario.

Comencé entonces a buscar posibles soluciones, por si ocurriera, como se suele decir, más vale prevenir que curar. En Google Play encontré muchas aplicaciones, gratuitas y de pago, que permiten realizar una serie de acciones remotas, para tratar de paliar los robos de información, si están instaladas previamente. Estas aplicaciones permiten localizar el terminal mediante el GPS,  borrar los datos de forma remota, bloquear el dispositivo de forma remota, grabar audio del micrófono del teléfono y obtener alertas sobre las acciones que se están llevando a cabo en el dispositivo, entre otras cosas. La mayoría de estas aplicaciones se gestionan a través de un portal en la red o el correo electrónico, aunque muchas de ellas, incorporan como funcionalidad los avisos a través de SMS y el bloqueo del dispositivo, ya que, si se desconectan los datos, no es posible realizarlo a través de Internet.

Algunas de estas aplicaciones son WaveSecure, SeekDroid, PhoneLocator Pro, Prey Anti-Theft, Android Lost y Cirrus Manager. También existen aplicaciones como PlanB, que después de la pérdida del terminal, es instalada de forma remota, permitiendo localizarlo.

Quiero hacer una mención especial, a una aplicación que ha sacado hace dos o tres semanas al mercado una opción muy curiosa, en su versión de pago. Lookout es un antivirus que permite funcionalidad adicional de seguridad en caso de robo. Cuando alguien intente acceder al dispositivo e introduzca tres veces el código PIN de forma incorrecta, automáticamente, se fotografiará al intruso, y se enviará al propietario vía e-mail. Por supuesto es necesario que el terminal disponga de cámara frontal, y el usuario debe aceptar los permisos de control de hardware, para poder instalar esta opción.

A no ser que te haya pasado, como con el resto de cosas, solemos pensar que a uno mismo no le va a pasar, no le van a robar el teléfono ni lo va a perder, hasta que ocurre y nos lamentamos. Por lo que, instalar una aplicación de seguridad, aunque parezca una pérdida de tiempo y de espacio en el móvil, puede ofrecer mucha tranquilidad en el peor de los casos.